El último pensamiento de Arthur antes de morir, fué la cara de Odile. Mientras una oscura niebla caía sobre él, vió a ese pájaro de fábula de las leyendas indias, que nace sin patas y por tanto, nunca se posa, duerme en los vientos de la altura, y solo es visible cuando se muere. Cuando sus alas transparentes, mayores que las de un águila se recogen, cabe en la palma de una mano