La joven y despreocupada mujer sostenía, entre una pequeñísima duda, con los dedos resbalándose del vidrio la esperanza de por fín alejarse de el maldito día que había tenido. Vida normal, rutina normal, compañeros normales pero una profunda agonía existencialista repentina que le atacaba cada vez que no estaba distraída, algo que ocurría pocas veces ya que su trabajo, aficciones y problemas para mantenerse despierta más de 8 horas seguidas le robaban la mayoría del tiempo que le quedaba libre, pero cuando eso ocurría era lo peor. Notaba como descendía entre los vapores de los minerales fundiéndose y las burbujas de lava explotaban salpicando pequeñas gotitas ardiendo que le golpeaban la blanca piel de sus brazos, entonces caía, abajo y lloraba, lloraba, gritaba y lloraba porque era de algo que nadie podía consolarla, el trauma de nacer, el trauma de vivir. Pero entonces se quedaba dormida, y al día siguiente como si nada seguía con su vida. Es algo que todos los seres humanos afrontan inconscientemente, como respirar o parpadear de manera automática. Pero esta noche no tenía ganas de llorar, había tenido probelmas concretos, problemas de verdad y simplemente quería olvidarse de todo y poder dormir, pero problemas más grandes vendrían entonces. Acariciando el vidrio húmedo notó algo raro al tacto, no era como siempre, pero no paró a pensarlo, se acercó el vaso a la boca, y entonces... la cerveza estaba caliente, fué horrible.
el rubiales escribiendo
lunes, 25 de junio de 2012
domingo, 24 de junio de 2012
jueves, 7 de junio de 2012
Texto del tumblr de Eva.
Según escribió la ultima palabra el artista suspiró.
Descansó por primera vez en mucho tiempo. Encendió un cigarrillo, fumaba
con calma, bocanada a bocanada el humo se concentró a su alrededor.
Quizás esta era la obra mas importante de su vida, la que mas le había
costado escribir, la más personal. Cada palabra había sido arrebatada,
arrancada… El artista se revolvió el pelo. Apagó el cigarrillo, ni
siquiera le gustaba fumar, lo hacia por cansancio, por pereza, por
alcanzar el aroma de algo lejano. Ahora solo olía el alquitrán. Aquellos
recuerdos desesperados, rápidos, punzantes, agudos, que le asaltaban a
cada segundo se habían marchado. Ahora era él quien iba a buscarlos,
quien los evocaba con deleite, quien no queria que el hecho mas
importante de su vida cayera en el olvido.
Lo primero en irse fue la voz, su timbre, su color, su tono. La voz
se fue en el otoño del primer año. Se perdió, se hundió en ninguna
parte.Después se marcho el color de sus ojos, el “pálido azul” se fue, se perdió el matiz. El artista ya no recordaba sus ojos azul pálido a principios de la primavera del segundo año. El azul pálido se ocultó en la nada.
Más tarde se fueron sus gestos, su manera de caminar, de girar la cabeza, de señalar, de reirse… Sus gestos abandonaron al artista en verano. Simplemente desaparecieron tragados por el vacío.
El artista perdió el recuerdo. Al principio, con solo cerrar los ojos el artista recordaba cada detalle. Por que no lo pintó? por que no lo escribió entonces? por que no tomó una fotografía? Durante el primer año, en otoño, el artista cerraba sus ojos y veía su rostro. En invierno bastaban un par de segundos. En primavera hacia falta en minuto. En verano dos, luego tres, cuatro, cinco, seis… Hasta que perdió su rostro. Simplemente no era el mismo.
El artista se iba vaciando, el lo sabía, pero era ya demasiado viejo como para angustiarse, el artista se sujetaba la frente y disfrutaba de la sensación. Tan solo quería dejar vestigio del talento que un día tuvo para poder rememorarlo en las noches de nostalgia. El artista se vaciaba y dejaba que el talento se le escurriese, se le escapase entre los dedos. El resto de artistas no le comprenden, ellos se aferran a su talento, como nuestro artista hizo en el pasado. Nuestro artista no es que sea especial, es que esta cansado. Nuestro artista es consciente de que quizá este cometiendo un error, pero sabe que el arrepentimiento no llegara con este. El artista se ha desprendido de la culpa pero prefiere anclarse al pasado. El artista se anestesia, duerme. El artista esta cansado. En su cara se dibujan los caminos ya recorridos, los aciertos, los errores. En sus manos se aprecia el peso del trabajo, el barro, el carboncillo. De sus grandes orejas cuelgan suspiros, llantos, gritos, risas, canciones. En sus ojos se distinguen pinceles, lienzos, sprays, lentejuelas, paginas, vestidos, maquillaje, fotografías, películas.
lunes, 4 de junio de 2012
Demolición.
Y vuelvo a encontrarme
a solas conmigo misma,
entre los lagos de platino
y las lágrimas de cicuta,
donde pusiste tu falso mirlo
hijo nacido de padres cuco
para axfisiar los crudos pulmones
de mi serpiente muda.
Y mis ciudades de mercurio
se derritieron en el aire
con los ángeles langosta volando
entre las gotas suspendidas.
Mataste a mis ángeles
explotaste sus corazones
y diseccionaste sus almas
para encontrar el coral.
Y vuelvo a encontrarme
a solas conmigo mismo.
a solas conmigo misma,
entre los lagos de platino
y las lágrimas de cicuta,
donde pusiste tu falso mirlo
hijo nacido de padres cuco
para axfisiar los crudos pulmones
de mi serpiente muda.
Y mis ciudades de mercurio
se derritieron en el aire
con los ángeles langosta volando
entre las gotas suspendidas.
Mataste a mis ángeles
explotaste sus corazones
y diseccionaste sus almas
para encontrar el coral.
Y vuelvo a encontrarme
a solas conmigo mismo.
domingo, 3 de junio de 2012
Encuentro
Ni tú ni yo estamos
en disposición
de encontrarnos.
Tú... por lo que ya sabes.
Yo la he querido tanto
Sigue esa veredita.
En las manos
tengo los agujeros
de los clavos.
¿No ves cómo me estoy
desangrando?
No mires nunca atrás,
vete despacio
y reza como yo
a San Cayetano,
que ni tú ni yo estamos
en disposición
de encontrarnos.
sábado, 2 de junio de 2012
Reyerta
El juez, con guardia civil
por los olivares viene,
sangre resbalada gime
muda canción de serpiente.
Señores guardias civiles:
aquí pasó lo de siempre,
han muerto cuatro romanos
y cinco cartagineses.
La tarde loca de higueras
y de rumores calientes
cae desmayada en los muslos
heridos de los ginetes.
Ángeles negros volaban
por el aire del poniente,
ángeles de largas trenzas
y corazones de aceite
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