el rubiales escribiendo

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sábado, 19 de enero de 2013

American Beauty

Es el día en que descubrí que existe vida bajo las cosas, y una fuerza increíblemente benévola que me hacía comprender que no hay razón para tener miedo, jamás (...)
A veces hay tantísima belleza en el mundo que siento que no lo aguanto, y que mi corazón se esta derrumbando. 
¿Es entonces bello el colesterol malo ?

jueves, 10 de enero de 2013

El pájaro amarillo.

Tenía la respuesta delante de sus narices todo el tiempo, durante toda su vida, siempre supo cual era su vocación, pero quiso ignorarla, tiempo le costó darse cuenta.

Dante, hijo de unos 
prestigiosos ornitólogos irlandeses, nacido en un pueblecito de Nueva Jersey, decidió hacer algo significativo con su vida a la tierna edad de cuarenta años.
Orgullosamente licenciado en derecho llevaba su vida por un buen camino, tenía una pareja estable con la cuál se mudó a Manhattan para formar una familia. Encontró rapidamente trabajo en un bufete de abogados que le proporcionaba ingresos de sobra para que su mujer, Grace, pudiera dedicarse a críar al recién nacido.

Sus primeros años fueron felices, el pequeño 
Jay crecía sano e inocente, Grace cuidaba bien de él, pero con el tiempo, empezó a notar el clásico vacío de ama de casa, que resolvió facilmente a base de valiums. Pero Dante también notaba el vacío de la rutina, y para él no fue tan fácil resolverlo.

Dante pasaba todo el día fuera de casa debido a su trabajo, llegaba por la noche cansado, y a pesar de las 
adversidades que tiene que aguantar cada día un abogado penal, nunca descargó sus inquietudes con su familia, salía del trabajo y trataba de no pensar en ello. Pero cada día notaba una sensación de odio a las personas, tenía que defender ladrones, asesinos, violadores.. como si él no supiera que eran capaces de volverlo a hacer, pero ese era el trabajo para el que había sido adiestrado, y tenía que guardarse sus propias opiniones.

Una tarde de primavera, volviendo de trabajar, iba caminando por su barrio, 
Upper East Side, y notó algo extraño en el ambiente, oyó unos sonidos que no asociaba con nada que antes hubiera escuchado, venían de Central Park. Había una zona vacía, sin nadie alrededor, los sonidos provenían de un árbol aparentemente muy viejo,lleno de flores, y entre sus ramas retorcidas había unas figuras amarillas, eran pequeños pájaros, desconocidos para Dante.

-Para su pequeño tamaño y reducido número hacen muchísimo ruido.-Pensó Dante.

Era extraño que esa zona del parque estuviera tan vacía, que nadie se hubiera acercado por el sonido al igual que Dante. Aunque tan solo era una familia de pajaritos amarillos.

Esa noche, en la cama, Dante se puso a recordar los libros sobre pájaros que le leían sus padres cuando era pequeño, sus borrosas memorias de la infancia estaban repletas de pájaros, pero Dante nunca se había parado a pensarlo. Él no había mostrado el más mínimo interés por el trabajo de sus padres, pero ahora todo estaba volviendo.

-Pájaros, que extraños seres.-Pensó Dante. Y le vino a la memoria la cita de 
Harun Yahya: "Siempre me pregunté porque los pájaros eligen estar en el mismo sitio cuando pueden volar a donde quieran en la Tierra, luego me hago a mí mismo la misma pregunta."

Dante meditó hasta quedarse dormido. Por la mañana, mañana de domingo, estaba solo en casa. 
Grace se había ido con Jay a pasear, se tenían el uno al otro, estaban muy unidos y Dante estaba aislado. Mientras se levantaba de la cama, escuchó el extraño sonido otra vez, venía de su ventana, al otro lado estaba uno de los pajaritos amarillos, picoteando el vidrio. A Dante le hizo gracia el comportamiento del pequeño animal y abrió la ventana. El pajarito entró, tenía una herida en el cuello con forma de quemadura, un círculo, a Dante le dio pena. Se le quedo mirando a los ojos y empezó a cantar el sonido. Dante encontró algo raro en su canto, no era como silbidos o graznidos y se dio cuenta de que algo pasaba. Podía entender lo que el pájaro le decía, no era ningún tipo de lenguaje secreto, simplemente entendía la intención de cada nota que se escurría por el pico del animal. El pequeño amiguito tenía hambre, ese fue el primer mensaje que Dante interceptó. Fue a la cocina y le trajo pan. El pájaro comió, y agradecido continuó con su discurso. Tras comentarle a Dante lo bien decorada que tenía la casa le dijo que se vistiera, que tenía que ir con él.

Dante decidió hacerle caso y bajaron a la calle. El pájaro le indicó que fueran al árbol de Central 
Park donde vivía su familia. Cuando llegaron, el pájaro informó a sus compañeros que habían encontrado al elegido.

-Espera, ¿Qué es eso del elegido?. Preguntó Dante sintiéndose algo fuera de lugar y un poco excitado.

El pájaro le explicó a Dante que el no era como los otros humanos, que el entendía la naturaleza, y en el fondo sabía que la vida que estaba viviendo no tenía sentido, que estaba perdiendo el tiempo y por eso tenía que ayudarles. Dante meditó un momento, "¿Qué narices estoy haciendo? Unos pájaros tratan de darme clases de filosofía y yo estoy aquí perdiendo el tiempo con ellos". Dante se marchó frustrado y algo descolocado a su casa. Cuando 
llegaron Grace y Jay comieron todos juntos y Dante no mencionó su experiencia.


Tras un par de semanas, Dante había intentado no pensar en lo que le habían dicho los pájaros, aunque no fueran muy desacertados, pero tenía un trabajo, una familia y una buena vida, ¿por qué iba a estar perdiendo el tiempo?

Pero cuando llegó al bufete le encomendaron un caso: tenía que defender a un pirómano que había quemado unos árboles en Central 
Park.

Dante se temía lo peor, cada caso así era un disparo a su moralidad, pero este le había superado. Al salir de trabajar volvió a pasar por el rincón vacío de Central 
Park, el árbol de los pajaritos estaba negro, seco y sin hojas, los pájaros no estaban, Dante se sentó en un banco de al lado que también estaba medio quemado. No estaba meditando, ni pensando, simplemente se sentó y se quedó quieto con los ojos cerrados, estaba confundido. Una joven se acercó a él y le dijo que era una pena lo del árbol de los pájaros amarillos. Dante sorprendido le preguntó si a ella también le hablaron, ella asintió, se sentó junto a él. Sacó una pitillera y se puso a fumar , le ofreció un pitillo a Dante, que dudosamente aceptó.

-Sabes, esos pájaros me dijeron que habían encontrado a un elegido, que podía escucharles y que pensaban que les ayudaría.. -Dijo la 
joven

-¿Ayudarles a qué

-Bueno, esos bichos tenían un montón de ideas revolucionarias, son una especie que se creía extinta. Esa familia debía de ser la única que quedaba en la Tierra. Querían repoblar el mundo, pero ahora ya da igual, murieron con el árbol.

-Es una cosa de locos.

-En 
fin, si te apetece hablar de esto estaré por aquí.- La joven se apagó el pitillo en el cuello, se levantó y se fue.

Dante se quedó sentado, pasmado sin decir nada, en el poco rato que pasó con la 
joven sintió algo que hacía mucho que no sentía, se sintió vivo.

Las semanas siguientes Dante dejó de ir a trabajar, se pasaba las tardes en ese rincón de Central 
Park esperando con volver a encontrarse a la joven, pero no aparecía.

Un día cuando Dante llegó a casa, 
Grace le acusó de estar tramando algo, había recibido llamadas de su jefe diciendo que si seguía sin presentarse al bufete lo despedirían, y al ver la pasividad de Dante sobre el asunto lo echó de casa.

Entonces Dante se encontraba en medio de la noche, solo, sin familia, sin trabajo, y lo único que tenía en mente era ver a la 
joven con la que había sentido aquella conexión especial, y fue al sitio de siempre.

Durmió tumbado en el banco la noche. Cuando se despertó tenía posado encima al pajarito amarillo que le observaba mientras dormía. Dante, sin moverse, lo miró durante un instante, y se fijó en la herida del cuello, una quemadura redondeada.

-Tú.... eres...- susurró Dante.

El pajarito asustado se 
fue volando, y Dante ya lo entendía todo.

Pasó mucho tiempo, y Dante esperaba en el banco al pajarito, pero no volvía. 
Grace pasó con Jay caminando por el parque, pero no reconocieron a Dante, a estas alturas ya tenía el aspecto de un vagabundo y no el de un respetable abogado.

Dante se 
dio cuenta de estúpida apariencia y decidió cambiarla. Fue a una tienda de disfraces y compró uno de Paco Pico de Barrio Sésamo, pues su imagen le recordaba a la de los pajaritos amarillos.

Cuando llegó al banco del rincón de Central 
Park vió que en él estaba sentada la joven, esperándole, al verle vestido así se ruborizó y sonrió. Dante con sus nuevos ojos de pájaro miró a la chica y le dijo:

-No tienes que huir más, 
quédate conmigo.

Y así 
fue, la joven se quedó con Dante, por eso a veces se ve a un gran Paco Pico con una chica andando por Central Park.