el rubiales escribiendo

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jueves, 24 de noviembre de 2011

sinfonier

Hoy por la mañana hará sol, brillando en el desierto de Gahi, donde murieron mil personas devoradas entre sí, o quizás no. No me puedo controlar cuando veo a Iván, observó la espiral logarítmica del cuerno de rinoceronte que comió tres millones de cebras bailando en un cameo. Cameo cuando remo y me follo a los camellos orgullosos de sus preslandecientes jorobas curvadas, curvadas señoritas de tres años que violan a Sergio y dicen: "dulce pederastia" al lado de un sinfonier, que no es lo mismo que un somier agrietado por tanta acción.