Mis manos se han quedado ciegas
y mi piel está sorda.
Si me echan agua hirviendo
me congelaría al instante
aunque duerma entre alfileres
no se derramaría ni una gota de sangre.
En los recuerdos de mis poros
todavía hay rastros de tu vapor
mis manos buscan en la oscuridad
todavia tu silueta muerta,
mis oidos
tus latidos y respiración
está oscuro
hay silencio
ya no hay nada
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