Entre las briznas de yerba del cementerio de pinceles aterrizaron las últimas gotas
de la guitarra carmesí.
Y cuando te dejaste caer por aquellos lares
despuntaste las costas con tus lanzas afiladas, que sin tu casus belli
claváronse en mí.
Y las esfinges encadenadas
tornaron su mirada
cuando caminaste entre ellas
para dejarte pasar.
Pero mírate ahora,
Buceando con bombona
entre tus cerillas y colillas
que tanto tardaste en quemar
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