Luz, euforia e hipocresía.
Los amaneceres no son iguales, ni la sombra que dejas en ellos.
En un mundo lejano, sin la contaminación del egoismo,
ni este ardor constante en mi garganta.
No te ofendas pero te atraparon,
no lo notaste pero lo harás
mirarás al cielo en esa montaña,
y buscarás un motivo por el que no odiarme,
porque eso ya está muy visto,
y con los ojos rojos y las manos frías,
te agarraste a la franela,
las miradas perfectamente perfiladas
se burlaban con orgullo e hipocresía,
maldije a todas las rubias!
pues ellas heredarán tu corazón.
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