Te enamorarás del veneno
y del barniz húmedo,
de la figura perfectamente tallada
y le prenderás fuego al serrín sobrante.
Y su olor te contaminará,
expandiendo el odio en cada vena
virgen que quedaba en tu cuerpo.
Y te derretirá el cerebro,
con él todo tu orgullo y dignidad,
impidiendo que puedas ver
lo que hay detrás de la corteza.
Y su aceite se colará
entre tus pupilas dilatadas,
quemando asi cada color
equivocado de su realidad.
Cada anillo apilado,
no es más que otro ventrílocuo excitado,
en busca de carne fresca
con la que protejerse del frío y la soledad.
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