Tiemblo al pensar
que nuestra nave espacial
nunca vendrá a buscarnos.
Y que harás caso a la verguenza
esa puta que pasea
con los tacones en la mano
un domingo por la mañana.
Pues el trayecto está trazado
solo tenemos que seguirlo
y encontrar nuestra madriguera
debajo de cada piedra en el camino.
Y seremos asteroides
perdidos de su orbita
que flotan, tratando de encontrar
un lugar donde puedan envenenarse
y amarse entre arsénico.
3 comentarios:
Shun! Shun the non-believer!
Jupiter XXXIV
Publicar un comentario