Según escribió la ultima palabra el artista suspiró.
Descansó por primera vez en mucho tiempo. Encendió un cigarrillo, fumaba
con calma, bocanada a bocanada el humo se concentró a su alrededor.
Quizás esta era la obra mas importante de su vida, la que mas le había
costado escribir, la más personal. Cada palabra había sido arrebatada,
arrancada… El artista se revolvió el pelo. Apagó el cigarrillo, ni
siquiera le gustaba fumar, lo hacia por cansancio, por pereza, por
alcanzar el aroma de algo lejano. Ahora solo olía el alquitrán. Aquellos
recuerdos desesperados, rápidos, punzantes, agudos, que le asaltaban a
cada segundo se habían marchado. Ahora era él quien iba a buscarlos,
quien los evocaba con deleite, quien no queria que el hecho mas
importante de su vida cayera en el olvido.
Lo primero en irse fue la voz, su timbre, su color, su tono. La voz
se fue en el otoño del primer año. Se perdió, se hundió en ninguna
parte.Después se marcho el color de sus ojos, el “pálido azul” se fue, se perdió el matiz. El artista ya no recordaba sus ojos azul pálido a principios de la primavera del segundo año. El azul pálido se ocultó en la nada.
Más tarde se fueron sus gestos, su manera de caminar, de girar la cabeza, de señalar, de reirse… Sus gestos abandonaron al artista en verano. Simplemente desaparecieron tragados por el vacío.
El artista perdió el recuerdo. Al principio, con solo cerrar los ojos el artista recordaba cada detalle. Por que no lo pintó? por que no lo escribió entonces? por que no tomó una fotografía? Durante el primer año, en otoño, el artista cerraba sus ojos y veía su rostro. En invierno bastaban un par de segundos. En primavera hacia falta en minuto. En verano dos, luego tres, cuatro, cinco, seis… Hasta que perdió su rostro. Simplemente no era el mismo.
El artista se iba vaciando, el lo sabía, pero era ya demasiado viejo como para angustiarse, el artista se sujetaba la frente y disfrutaba de la sensación. Tan solo quería dejar vestigio del talento que un día tuvo para poder rememorarlo en las noches de nostalgia. El artista se vaciaba y dejaba que el talento se le escurriese, se le escapase entre los dedos. El resto de artistas no le comprenden, ellos se aferran a su talento, como nuestro artista hizo en el pasado. Nuestro artista no es que sea especial, es que esta cansado. Nuestro artista es consciente de que quizá este cometiendo un error, pero sabe que el arrepentimiento no llegara con este. El artista se ha desprendido de la culpa pero prefiere anclarse al pasado. El artista se anestesia, duerme. El artista esta cansado. En su cara se dibujan los caminos ya recorridos, los aciertos, los errores. En sus manos se aprecia el peso del trabajo, el barro, el carboncillo. De sus grandes orejas cuelgan suspiros, llantos, gritos, risas, canciones. En sus ojos se distinguen pinceles, lienzos, sprays, lentejuelas, paginas, vestidos, maquillaje, fotografías, películas.
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Joke - Gwendal
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